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Uno de los aspectos tratados en el XVI Congreso CONPETH que se realizó en Lima está relacionado con una toma de conciencia indesligable entre los gobiernos y la sociedad civil en su conjunto para lograr el desarrollo autosostenido del turismo.
Para que ello suceda, la implementación de una Política clara y precisa es una cuestión vital e insoslayable.
El alcance de la propuesta esgrimida en el evento nos llama a la reflexión. No habrá desarrollo turístico en tanto a la inclusión social y a la promoción de un producto se le adicionen componentes como: competitividad, sostenibilidad y participación justa que, adecuadamente administrados pueden impulsar al Perú a ser considerado como un importante destino de culturas vivas en el mundo.
Se requiere solamente que en el diseño, implementación y desarrollo de ésta política turística, se incluya a los actores principales de la cadena: los pueblos originarios, las comunidades campesinas de los más apartados lugares en donde se encuentran, presisamente, los recursos naturales, paisajes, arqueología, artesanías, folklore, costumbres y patrimonios tangibles e intangibles de interés innegable y no solamente para considerarlos como destino sino para realizar en ellos y con ellos programas de protección, conservación y sostenibilidad que permita la realización de un turismo justo y saludable que beneficien a éstos sectores marginados por centurias.
Este es el Turismo Sostenible que se antepone al turismo tradicional, meramente comercial, explotador, que genera riqueza para unos cuantos en desmedro de las grandes mayorías. Este es el Turismo Justo, entendido como una visión nacional integrada, responsable, no excluyente y sin marcar hegemonías de uno sobre otro, generador de una mejor calidad de vida y protector de nuestra innegable biodiversidad. Es, un turismo igualitario con un alto componente social en el cual estamos involucrados todos. |